La soledad me cobra por adelantado

La soledad me cobra por adelantado.

 

Con ella me relajo,

pinto garabatos mientras fumo con la otra mano.

O la invito a pasear,

meditando lo idílico de este callejón.

O  lo absurdo de un rincón sin jóvenes ocultos.

Todo es lúcido y limpio.

 

Otras veces sus redes me atrapan como un pez

y me recuerda que soy un besugo

que bloquea pringoso,

y me susurra mis errores no cometidos,

el objeto de  mi cobardía.

Se aleja lo suficiente como para hacerme sentir solo

y grito en silencio que nadie oye.

 

Se mete dentro de mi alma

y una vez tirito, aterido

me doy cuenta que he perdido mi dinero y un amigo.

 

A veces parece que va a volver a mi cabeza

loca de tanto pensar.

Se cuela en cada rincón en el que todavía

quedan telas de arañas.

 

Me hace recordar el día y la noche

que habitan dentro de mí.

Todos los bailes no bailados

y todos los besos si dados.

 

Salvavidas o lanza de fuego en mi

corazón.

Cuando todo calla,

ella comienza

y no sé si esta vez será mi amiga o enemiga.

Será mi alivio o mi desconcierto

para el próximo éxito.

 

La soledad vuelve a cobrar por adelantado.

Para yo después devolverle el dinero

de la lección aprendida.

Thais Calvo
thaisvlcyellow28@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *