Olvídate de mí, te lo repito, olvídate.

Amor romántico pensarás,

pero tengo que decirte que no lo es.

Ni de amor,

ni romántico.

Va más allá de todo ello,

va acerca de aquello que apenas se habla.

Quizás,

si es de amor,

pero hacía uno mismo y la felicidad

que un día algo me la robó.

Pero mi conquista está casi

conseguida.

 

Así,

Te odio tanto como te oigo.

Palabras sordas dichas con altavoces a todo volumen en mi cabeza.

Te  odio, vete de aquí maldita sea.

Odio como aprietas mi paz para agobiarla tanto que se vaya.

Odio,

simplemente te odio a ti.

Tus rugidos inquebrantables perforan demasiado hondo mi mente.

 

Lárgate,

no quiero verte más por aquí.

No quiero tener un amor contigo.

No quiero ser tu pareja hasta el final de mis días.

 

Quiero gritarte enormemente que ya es suficiente.

Que ya me harté,

ya me cansé

y por eso me alcé.

Quiero que desaparezcas como las nubes después de llover.

Volatilízate  como el humo de un cigarro.

Quémate como un papel en llamas y prendido de fuego.

Rómpete en mil pedazos como un cristal cuando lanzas una piedra velozmente.

Esfúmate de la manera que quieras,

pero esfúmate.

 

Olvídate de mí,

te lo repito,

olvídate.

 

Ya no eres más mi compañero de vida.

Mentiroso traicionero,

ya me conozco tus juegos sucios y tu cobardía.

Débil es como me quieres,

sin fuerzas para no poder atacar.

Cobarde.

 

Y vuelvo a caer.

 

Tu red,

aquella tela de araña que una vez te atrapa

se te enreda por todas partes.

Como una droga alucinógena que te esclaviza

a una realidad ilusoria.

Sí, ilusoria.

Porque nada, nada

repito, nada es real.

 

Tendrás muchas patas donde sostenerte

encontrarás muchas maneras de volver a verte

pero yo soy más grande de lo que tu eres.

Yo soy más poderosa

más fuerte

y más perseverante de lo que tu puedas ser.

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